NARRADOR OMNISCIENTE
Sola. Así era como se sentía Marie, hecha un ovillo a un costado de su cama desordenada, bajo la penumbra de la fría oscuridad, respiraba con dificultad debido al llanto que la dormitaba.
No se había cansado de estar llamando al número de Ozzian, a quien, pese a todo, seguía considerando como suyo, de nadie más, tampoco se había presentado al trabajo, lo único que le importaba era arreglar el desastre que había ocasionado, y tratar de recuperar al chico que más amaba en la