Mundo ficciónIniciar sesiónIsis Blair no es el tipo de chica con la que Azael Kahler pensaba encontrarse en el instituto al cual debe ir. Él solo pensaba en cuatro cosas: salir del reformatorio, sexo, conseguir un trabajo y divertirse. Pero la vio. Nadie veía tanta belleza en él, sólo ella. Nadie la adoraba tanto a ella, sólo él.
Leer másNUEVE AÑOSIsis.Estamos listas para el video chat que vamos a hacer con Azael, mi marido y el padre de nuestra preciosa princesa Tamara, que está más que ansiosa por hablar y ver a su padre. A sus nueve años es preciosa, con mis ojos azules y el pelo castaño como Azael.Hoy podremos comunicarnos con mi marido tras dos meses en los que lleva infiltrado junto con algunos de sus compañeros y su mejor amigo, en una misión del FBI. Me encanta verle entusiasmado por las mañanas para ir a trabajar, porque es algo que realmente le gusta, y más cuando Elías también trabaja allí y se pasan el día juntos.—Mamá, ¿Cuándo vuelve papá? –curiosea mi peque
SIETE MESESDejo el café casi vacío sobre la pequeña mesa que hay al lado de la cama en la que está tumbada Isis. La miro, y sonrío al ver cómo golpea el mando de la televisión contra un lado de la cama al ver que se ha vuelto a quedar pillada la televisión del hospital. Llevamos aquí ya dos días en los que nuestra hija está revoltosa y no para de moverse en el vientre demasiado abultado de mi mujer. Nos han dado un plazo de dos días más para que nazca, y eso nos tiene muy nerviosos. Ya sabemos que tendremos una pequeña bebé a la que llamaremos Tamara.— ¡Enfermera! –grita, pulsando el botón que hay sobre la cama, para las emergencias. Poco después llega una enfermera joven, debe de estar en prácticas, y p
El camino a casa es silencioso, y cuando aparca el Jeep delante del edificio, sale del coche sin decirme nada, solo quita la llave del contacto y empieza a caminar hacia dentro como alma que lleva el diablo. La sigo corriendo, y llego a tiempo antes de que las puertas del ascensor se cierren. Me extraña su comportamiento, estábamos bien hace apenas dos horas.—Isis, ¿sabes que puedes contármelo todo? Sé qué te pasa algo –acabo diciendo, apoyándome en la pared y tirando de ella hasta encerrarla en un abrazo –. Dime qué te pasa. Sé que he estado ausente dos meses, pero te sigo amando, y me estoy preocupando jodidamente mucho. Estar muy rara, desde ayer estás rara, y me callo, pero joder... necesito que me lo digas, me siento como la mierda sabiendo que mi mujer está mal y no puedo hacer nada.
Me pesa la cabeza, y me cuesta mucho abrir los ojos, pero lo consigo. No escucho nada, solo un ‹‹bip›› que producen las máquinas a las que estoy conectado. Todo es blanco, y me cuesta un poco enfocar las cosas y adaptarme a la luz. Me apaño a ver maquinaria del hospital, y las sábanas blancas del hospital. Me muevo costosamente, y un gran dolor se instala en mi hombro, que por lo que veo está vendado, no llevo camiseta, pero sí vaqueros. Tengo el torso vendado, y siento pequeñas tiritas en mi cara. No veo a nadie, estoy solo. Suspiro llenando mis pulmones de aire, y paso mi vista por toda la sala hasta dar con la ventana, está nevando. ¿Cuánto tiempo llevo aquí?La puerta de la habitación se abre, y Elías abre los ojos al verme.— ¡Hermano
—Gracias –sonríe cálidamente –, soy Isis.—Toda una Diosa –admito al reconociendo su nombre –, mira qué casualidad.Agacha la cabeza sonrojada y me admiro por eso.- - -— ¿Cómo te llamas? –pregunta. Ya estaba tardando.Fijo mis labios en una fina línea.—Azael.Sonríe enormemente y asiente.—Como el demonio –asegura soltando una risilla.- - -
Aparco delante de la comisaría, y un federal me está esperando junto al poste que anoche trepé con Elías.—Buenos días, Azael.—Buenos días.Me guía por comisaría hasta una sala de la segunda planta, dónde quince federales más están esperando con equipo sobre una larga mesa de madera.—Ya todos están preparados, así que te vamos a colocar un chaleco antibalas –me explica un agente –. Te pondrás la sudadera por encima de este.Me quito la sudadera, y con agilidad y prisa me coloco el chaleco y encima de nuevo la sudadera.— ¿Sabes usar una pis
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