Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe meto el último trozo de tostada en la boca y me despido de Carlota, que se va a la universidad tras haberse tomado una semana más de descanso. Ella se va en su coche, y yo solo empiezo a andar hacia el instituto con la mochila colgada al hombro y el nuevo teléfono que me han regalado entre las dos. Solo las tengo agregadas a ellas, pero sé que se me llenará la agenda de números de chicas buscando un buen polvo.







