Valeria no durmió.
Se probó siete vestidos diferentes. Todos parecían equivocados. Demasiado provocativos, demasiado conservadores, demasiado pretenciosos, demasiado simples.
A las dos de la mañana, Enzo la encontró rodeada de tela descartada.
—Vas a reunirte con ella, no a casarte con ella.
—Es la Princesa de España. ¿Sabes la última vez que alguien causó mala impresión en familia real? Probablemente fueron decapitados.
—Era hace quinientos años.
—El punto permanece. —Valeria se dejó caer en ca