Valeria no salió del apartamento de Isabella por dos días.
No comió. Apenas durmió. Solo se sentó en ese sofá destruido repitiendo grabación hasta memorizar cada inflexión de voz de su padre. Cada sílaba de orden de asesinato.
"El coche de Costa. Frenos. Hazlo parecer accidente."
Enzo llamó diecisiete veces. Carmen, nueve. Gabriel, cuatro. Marcus desde Nueva York, dos.
No contestó ninguno.
El domingo por la mañana, Enzo simplemente apareció. No tocó puerta. La forzó.
—Valeria.
Ella estaba exacta