La reunión de Enzo e Isabella sucedió en hospital. Neutral. Público. Con testigos.
Valeria esperó afuera de habitación de Isabella. Escuchó el grito. Confusión, incredulidad, rabia, alivio, todo en un sonido. Luego silencio largo. Demasiado largo.
La puerta se abrió treinta minutos después. Enzo salió. Rostro mojado, ojos rojos. Miró a Valeria sin verla realmente.
—Necesito aire.
Se fue sin esperar respuesta.
Valeria entró. Isabella también lloraba. Pero sonreía.
—¿Fue... bien?
—No lo sé. —Isabe