El primer disparo atravesó el cristal de la ventana del salón principal a las cuatro y veintidós de la madrugada.
Valeria no lo escuchó. Lo que percibió fue el estallido del vidrio, un sonido agudo y cristalino que se mezcló con el grito de Carmen y el peso repentino de Enzo derribándola contra el suelo de mármol. Su cabeza golpeó la superficie con un impacto que le llenó la boca de sangre, el sabor metálico expandiéndose por su lengua mientras el mundo se convertía en un caos de movimientos y v