Valeria no durmió. No podía. Cada vez que cerraba los ojos veía a Carmen con cuatro dedos levantados. Cuatro vidas dependiendo de algo que no tenía.
Alessandra. La respuesta estaba con Alessandra.
A las dos de la mañana, llamó al contacto de prisión que Inspector Morales le había dado.
—Necesito ver a Alessandra Ricci. Ahora. Es emergencia.
—Son las dos de la mañana, señorita Hidalgo.
—Cuatro personas van a morir si no hablo con ella. Por favor.
Cuarenta minutos después, estaba sentada en sala d