Mundo ficciónIniciar sesiónLa sala del Tribunal Supremo de Madrid olía a madera antigua y a ese tipo de silencio que solo existía en los lugares donde se decidían destinos. Valeria observaba las filas de bancos de roble oscuro mientras permanecía sentada en la primera fila de la galería pública, sus manos entrelazadas sobre su regazo con esa tensión contenida que había aprendido a mantener durante las últimas semanas.
Respira, se recordó a s&i







