Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio en la habitación trescientos cuarenta y siete se había vuelto tan denso que parecía tener peso físico, presionando contra los pulmones de las tres personas que permanecían congeladas en sus posiciones respectivas. Isabella seguía junto a la puerta, con su mano todavía descansando sobre el pomo como si una parte de ella estuviera calculando cuántos segundos tardaría en girar el metal y escapar. Enzo permanecía







