Mundo ficciónIniciar sesiónEl sótano olía a concreto fresco y miedo. Valeria se sentó en el colchón improvisado, sus cinco hijos apiñados alrededor de ella como pollitos buscando calor, mientras arriba el equipo de Morales rastreaba al hombre que había intentado matarla.
El corte en su brazo—donde un fragmento de vidrio la había alcanzado—sangraba a través de la venda que I







