Mundo ficciónIniciar sesiónAfuera de la villa, Morales se arrodilló junto a Enzo, quien seguía sentado en el suelo polvoriento, el auricular todavía presionado contra su oído como si estuviera físicamente conectado a él.
—Señor Costa. —La voz de Morales era firme pero no sin compasión—. Concéntrese.







