Mundo ficciónIniciar sesiónEl hospital militar de Rabat olía a desinfectante y algo más profundo: miedo médico. Valeria había conocido ese olor demasiadas veces, en demasiados hospitales, después de demasiados ataques. Las cuatro de la mañana pintaban los pasillos en tonos grises, luces fluorescentes zumbando con electricidad cansada.
Sebastián caminaba tres pasos adelante de ella,







