Mundo ficciónIniciar sesiónLa lluvia caía implacable sobre Milán, convirtiendo las calles en espejos líquidos que reflejaban las luces de la ciudad. Valeria corría sin rumbo, con el maquillaje corrido y el vestido de seda pegado a su cuerpo como una segunda piel. No le importaba. Necesitaba escapar, huir de la intensidad de sus propios sentimientos que amenazaban con ahogarla más que el aguacero que empapaba su cabello.
Las palabras de Enzo seguían resonando en su cabeza







