Mundo ficciónIniciar sesiónEl cristal del vaso se estrelló contra la pared, fragmentándose en mil pedazos que cayeron como lluvia sobre el suelo de mármol. Enzo respiraba agitadamente, con los nudillos blancos y la mandíbula tan tensa que parecía a punto de romperse. La noticia que Marco acababa de darle le quemaba por dentro como ácido.
—¿Estás completamente seguro? —preguntó con voz ronca, intentando controlar el volcán que amena







