Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa luz del atardecer se filtraba por los ventanales del ático, bañando la estancia con tonos dorados y carmesí. Valeria permanecía inmóvil en el centro de la habitación, como una estatua atrapada entre dos fuerzas gravitacionales. A su derecha, Enzo Costa, con su imponente figura recortada contra el horizonte de Madrid; a su izquierda, Alejandro, con aquella mirada que siempre había sabido desarmarla.
El silencio pesaba como plomo derret







