La luz de Madrid se filtraba a través de las cortinas de lino blanco con esa suavidad particular que solo las mañanas de septiembre sabían ofrecer. Valeria despertó lentamente, su cuerpo hundiéndose en el colchón king-size que había reemplazado al anterior tres años atrás, cuando Mateo y Lucas decidieron que las pesadillas requerían refugio parental a las tres de la madrugada.
Giró la cabeza hacia Enzo, observando cómo la luz matutina acariciaba las hebras plateadas que ahora salpicaban sus sien