La suite pediátrica que habían asignado a Lorenzo y los gemelos estaba tres puertas más allá de la habitación de Valeria, una configuración que permitía a Enzo moverse entre todos sus hijos con la eficiencia de un general coordinando tropas. Valeria lo encontró allí después de su sesión con Sofía, sentado en el suelo de la sala de juegos improvisada que el hospital había permitido instalar, con Mateo en su regazo y Lucas intentando escalar su espalda como si fuera una montaña.
—Papá, mira. —Lore