La luz de la luna se reflejaba sobre las aguas tranquilas del Mediterráneo cuando Valeria despertó sobresaltada. Eran las dos de la madrugada del sexto día después del parto, y su cuerpo todavía protestaba con cada movimiento. Los puntos de la cesárea tiraban cuando se incorporó en la cama, confundida por lo que la había arrancado del sueño.
Entonces lo escuchó. Un sonido sordo, metálico, proveniente de las entrañas del yate.
Algo no está bien.
Se levantó con cuidado, su mano instintivamente bus