Mundo ficciónIniciar sesiónEl sol de la tarde se filtraba por los ventanales de la oficina de Enzo Costa, proyectando sombras alargadas sobre los documentos esparcidos en su escritorio. Sus dedos tamborileaban sobre la madera pulida mientras revisaba los últimos informes financieros. La empresa había alcanzado cifras récord este trimestre, pero su mente estaba en otro lugar. En ella. En Valeria.
El intercomunicador sonó con un pitido discreto.
—Señor Costa, ha lleg







