La luz del martes se filtraba débilmente a través de las cortinas de la habitación del hospital cuando Valeria despertó con la sensación familiar de peso en su vientre. Veintiséis semanas. El número resonaba en su mente con una mezcla de alivio y terror mientras sentía a Mateo y Lucas moverse dentro de ella, sus pequeños cuerpos más activos ahora que habían cruzado el umbral de viabilidad.
Tres días. Había pasado tres días en esta habitación desde el incidente en el lobby, tres días de monitoreo