La alarma perforó el silencio de la residencia como un grito de guerra. Valeria despertó sobresaltada, el corazón martilleando contra sus costillas mientras Lorenzo se agitaba en la cuna junto a su cama. Las luces rojas de emergencia comenzaron a parpadear, bañando las paredes en un resplandor siniestro que transformaba las sombras familiares en amenazas desconocidas.
Enzo irrumpió en la habitación, ya completamente vestido y con el teléfono pegado al oído.
—Perímetro sur violado —informó con vo