Mundo ficciónIniciar sesiónEl atelier se sumió en un silencio inquietante cuando Valeria cerró la puerta tras de sí. La luz del atardecer se filtraba por los ventanales, proyectando sombras alargadas sobre los maniquíes y las telas dispersas. Respiró hondo, intentando calmar el torbellino de emociones que la consumía. Necesitaba ese espacio, ese momento a solas para reorganizar sus pensamientos.
No habían pasado ni cinco minutos cuando escuchó el inconfundible sonido de pasos firmes acercándose. Sa







