La luz matutina se filtraba a través de las cortinas del despacho médico cuando el doctor Martínez cerró la carpeta con los resultados y alzó la vista hacia Valeria. Sus ojos reflejaban esa mezcla de profesionalismo y compasión que solo los médicos experimentados logran dominar.
—Los resultados son concluyentes —anunció con voz pausada—. Usted es completamente compatible como donante de riñón para su esposo.
Valeria sintió cómo el aire se espesaba en sus pulmones. Había esperado esta confirmació