Dante llegó a la bodega donde tenían a aquella mujer. Fue recibido por los hombres de Aleksei, quienes lo guiaron al interior del lugar. Al verlo, los ojos de la mujer se llenaron de lágrimas; trató de decir algo, pero solo se escuchó un balbuceo debido a la mordaza que le impedía hablar.
Él se detuvo frente a ella con las manos en los bolsillos, observándola con frialdad. Aleksei llegó también; tras encender un cigarrillo, se colocó a su lado y cruzó los brazos.
- Su nombre no está en ninguno