A la mañana siguiente, Chloe se alistaba para ir a la universidad. Se miró al espejo mientras terminaba de vestirse. Aunque anoche Dante había regresado para hablar, ella simplemente se encerró en su recámara y se durmió; no tenía ánimos de continuar la conversación. Ya tenía todo calculado de manera precisa: su amor por él no impediría que su venganza se ejecutara.
Sabía que el deseo de Dante por cogérsela solo aumentaría y esa sería su ventaja; ella lo provocaría de todas las maneras posibles