Chloe mordió sus labios y dirigió su mirada hacia la puerta cerrada. Lo arriesgado de ser descubiertos era tan excitante que, sin dudar más, separó más sus piernas, subiendo el vestido hasta que logró verse la tela de encaje negro que cubría su vagina ya empapada.
Dante sonrió al verla así. Sin perder el tiempo, metió dos dedos bajo el encaje para hundirse en su humedad de un solo golpe. Ella soltó un grito ahogado y empezó a mover sus caderas de manera lenta.
- Estás tan jodidamente lista par