Dante apretó el teléfono con fuerza y lo lanzó contra el suelo, haciendo que se partiera en mil pedazos que saltaron por toda la habitación.
- ¿Qué te dijo? - preguntó Dante.
Se subió a la cama, colocando una rodilla sobre el colchón y apresando los hombros de Chloe con sus manos. Podía sentir el temblor de su cuerpo. Chloe levantó la mirada hacia él; sus ojos estaban inundados de lágrimas que amenazaban con desbordarse. El pánico se apoderaba de ella: aquel desconocido sabía que ella era Gala