El invierno en los Alpes suizos se había instalado con una severidad que parecía querer sepultar los pecados del pasado bajo capas de nieve inmaculada. En el pequeño viñedo reconstruido, la vida de Leonard y Katie Sinclair transcurría en un silencio reparador, lejos de los ecos de la guerra orbital y los algoritmos de control. Leonard, despojado de sus poderes plateados pero dotado de una paz que nunca conoció en Manhattan, dedicaba sus días al trabajo manual, sintiendo cómo la tierra bajo sus