—¡Eso es imposible!
—¿Creíste que jamás me enteraría de tus andanzas con ella?, ¡ te acuestas con ella y ahora dices que es imposible embarazarla!
—Si Julieta está embarazada, no es mío. ¡Nunca me he acostado con ella!
—¡Estás mintiendo!, ¡Ella me restregó a la cara que se veían fuera de esta casa, que le hacías el amor, que el hijo que espera es tuyo!
—¡Por Dios, entra en razón!
—Una vez te jure que nunca te perdonaría el daño que le hacías a mi familia y hoy te solo repito; no te perdonaré qu