Capítulo 25; Reconciliación.
Veinte minutos después, Victoria salía envuelta en un albornoz y con el cabello húmedo.
—¿Ya estás bien?
—Si.
—Necesitamos hablar.
—No quiero hablar, creo que nos hemos dicho todo, no vale la pena seguirle dando vueltas al asunto.
—Quieras o no, tenemos que hablar — sentenció.
—No puedes obligarme a nada, entiéndelo.
—¡Necesito que hablemos!— pidió con la impotencia viajando por su cuerpo. Victoria optó por ignorarlo y comenzó a vestirse, pronto solo le faltaba peinarse, tomó un cepillo y