“Entonces... ¿quieres decir que ella podría sospechar que Serafina está embarazada, es eso?” murmuró Dante, que seguía allí de pie, paralizado, lo que hizo que Serafina lo mirara con pánico.
“Es posible, Tua,” respondió Antonio tras guardar silencio durante unos segundos.
“¿Qué está pasando ahora en el hospital?” preguntó Dante con voz fría.
“Uno de los secuaces de Beatriz intentó acceder a los datos de las revisiones médicas de los pacientes de forma privada, señor.”
La mandíbula de Dante se t