Capítulo 100

Serafina permaneció bastante rato de pie frente a la puerta de la suite. Tenía las manos frías y el corazón le latía a toda velocidad. Estuvo a punto de darse media vuelta varias veces antes de obligarse finalmente a entrar. Los dos guardaespaldas que había frente a la puerta se hicieron a un lado sin decir palabra.

Y tan pronto como se abrió la puerta de la habitación, Alexander se levantó de inmediato de su silla. La expresión del hombre cambió al instante al ver llegar a Serafina. El anciano
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