Mundo ficciónIniciar sesiónEl trayecto de regreso a la casa en la camioneta fue un suplicio de movimientos lentos. Maya conducía con una precaución extrema, esquivando cada bache como si transportara cristalería fina. Yo iba en el asiento del copiloto, con una almohada sobre el regazo para amortiguar cualquier vibración y la mandíbula apretada. Al llegar, me ayudó a bajar







