Mundo ficciónIniciar sesiónMe tomé diez minutos exactos para cambiarme los pantalones manchados de café y tratar de que mi corazón dejara de galopar como un caballo desbocado. Me miré al espejo, me eché agua fría en la cara y me repetí: “Es solo Gabriel. Tu hermano idiota que ahora resulta ser el jefe de la hermana de







