Mundo ficciónIniciar sesiónEl reloj de pared del pasillo marcó las doce con una campanada sorda que nos devolvió a la realidad de golpe. El sol de mediodía entraba con fuerza por la ventana, iluminando el caos de herramientas, restos de cuerda y serrín que adornaban mi cama. Me separé de Maya con una lentitud agónica, sintiendo el frío del aire golpeando mi piel todavía ca







