Mundo ficciónIniciar sesiónLlegamos a casa con las bolsas de papel crujiendo bajo mi brazo. Dante se había ido a cubrir un turno extra en la estación, así que el silencio de la casa era nuestro mejor aliado. Subí las escaleras de dos en dos, con la caja de herramientas en la otra mano y una determinación que Maya parecía encontrar hilarante.
—¿Realmente vas a perfora







