Mundo ficciónIniciar sesiónEl turno de doce horas estaba llegando a su fin. El sol se ocultaba tras las montañas de Palamidi, bañando el hangar de la estación con una luz anaranjada y pesada. Me estaba quitando las botas de intervención, sintiendo el cansancio acumulado en los hombros, cuando el sonido de unas risas agudas y el taconeo contra el cemento interrumpieron la paz de la tarde.
Dante, que estaba guardand







