Mundo de ficçãoIniciar sessãoSalimos del hospital con la receta en mano, sintiendo el sol de media mañana golpeándonos el rostro. Maya caminaba a mi lado con una ligereza que no le había visto antes; la formalidad con la que la presenté como "mi mujer" ante el médico parecía haberle dado un ancla en medio de su amnesia. Pero yo no había terminado mi logística de mando.







