Pietro y Celeste iban por la carretera que llevaba a una zona oscura y alejada, la chica se sintió un poco nerviosa, al ver que se alejaban de la ciudad a gran velocidad, ella por dentro maldijo el momento que decidió aceptar la invitación. Ella no conocía al hombre que iba manejando y montones de ideas cruzaban por su mente al ver que poco a poco se alejaban de las luces de la ciudad, luego de pensarlo por unos minutos, finalmente decidió hablar.
- Señor Pellegrini, ¿Me puede decir a dónde vamo