Pietro, Teodore y Enzo llegaron a casa, este último bajo en brazos de Pietro, el hombre lo llevo a su habitación, le puso una manta para arroparlo, no le pudo poner pijama, ya que el pequeño estaba completamente dormido, al menos le quitó los zapatos y el blazer. Pietro vio a su nieto y sonrió, le acarició esos rizos rebeldes que eran un tanto parecidos a los de él y salió de su habitación.
- ¿Vas a ir a dejar a la señorita Zanini? – Pregunto Teodore con curiosidad.
- ¿Qué cosa dices? – Respondi