Una despedida sabida, pero no deseada. Parte 2
Luego de varios abrazos y una extraña sensación de vacío, Luciano y Almendra salieron de aquella casa.
Luciano comenzó a conducir, sabía que debía llegar a casa, aún le faltaba despedirse de sus hermanos, de su padre y del recién conocido abuelo.
El tiempo era apremiante; con ayuda del espejo retrovisor, pudo ver cómo Paloma y su marido entraban a casa.
Aquella imagen se la quedó muy grabada en la memoria, sonrió y fijó su vista en el camino.
- ¿Estás bien? – preguntó Almendra al ver que su novi