Paolo junto a Maurizio habían llegado a casa de Pierre. El joven, luego de mucho meditarlo, finalmente había aceptado convivir con su verdadero padre.
Aún recordaba el día que le planteó a Massimo aquella situación, ya que el joven estaba hecho un mar de nervios, no sabía cómo su padre reaccionaría.
Grande fue su sorpresa cuando vio que la respuesta era afirmativa. Massimo sabía que ese día llegaría, así que ya estaba mentalizado a que debía aceptar la realidad.
La sangre finalmente llama, aq