Paloma se levantó temprano, preparó a su pequeña Isabella, subió a su auto y antes de que iniciaran sus clases, fue a ver algunas casas donde había sacado cita para conocerlas.
Ella buscaba un hogar para Luciano, sabía que no conocía nada de los gustos de él, por lo que había contactado a Ángela Moretti. Aquella mujer le había dado santo y seña de que era lo que le gustaba a su hermano o que era lo que ella suponía le gustaba.
Varias fueron las opciones, pero ninguna le apetecía, sabía que debía