Tras dos horas de espera, Luciano ya había trazado un camino invisible entre el ir y venir de sus pasos. Nadie salía a decirle nada, él solo quería saber que su esposa e hija o hijo estarían bien, era demasiado precipitado el que él bebe llegara en ese momento, incluso en el último chequeo, el o la bebe no se había dejado ver que iba a ser.
El hombre se notaba angustiado, el hombre se veía preocupado, no sabía qué pensar, qué más hacer, preguntaba a las enfermeras, pero la respuesta era la misma