Luego de hacer una escala, Aldo y el resto de la familia tuvieron una despedida que les dejó un amargo sabor de boca. El hombre delante de Paloma la abrazó y besó, prometió regresar con sus hermanos e hijo, él no podría quedarse con ellos de brazos cruzados esperando noticias, ya habían rastreado a los hombres de Franco y él sería quien los interceptaría.
— Aldo mi vida, ¡cuídate mucho! No deberías ir, pero sé que no podrás estar tranquilo, solo pido que te cuides… — Dijo Paloma con los ojos lle