Massimo llegó a casa después de un largo día de trabajo, sus hijos estaban cada uno haciendo la tarea, Laura los había puesto a hacer sus deberes, ella por su parte, estaba en su habitación recostada, debía guardar reposo y solo podía levantarse muy pocas veces.
— Mi niña ¿Cómo estás? ¿Qué dice el bebé? – Dijo Massimo acercándose a la cama de la chica.
— ¡Todo bien papa! Solo hoy tuve un poco de sueño, extrañé un poco a Paloma. — Dijo Laura somnolienta.
— ¡Por cierto! ¿Dónde está Paloma? – Dijo