Pietro vio a Celeste desde la puerta, permaneció parado en el marco de la puerta por un momento, era noche, estaba agotado, así que lentamente se acercó, no sabía bien qué decir o hacer, para su fortuna ella estaba dormida y a espaldas de la puerta.
El hombre caminó hacia ella, inicialmente pensaba en despertarla y hablar largo y tendido, pero, algo hizo que cambiara de opinión. Un peculiar aroma llamó su atención, toda la que, supuestamente, era su habitación, estaba impregnada de un delicioso