Tras esa breve charla, Pietro abrazó a Celeste, ella pudo sentir el calor que emanaba el hombre, cuando, con sus fuertes brazos, terminó envolviéndola, era extraño, hacía muchos meses, que no sentía nada de ello.
Aunque bien debía reconocer que el hombre que tenía abrazándole, era completamente diferente al hombre que ella recordaba, su calor, su manera de hacer las cosas, todo él, le parecía tan ajeno a lo que ella ya conocía, pero, una parte de ella sabía que ahí estaba su Pietro.
A la mañana