Teodore no tardó en aparecer nuevamente en la habitación de Pietro, llevo un poco de ropa, Pietro la observó y no podía creer el terrible gusto del hombre, todo se veía pasado de época o al menos esa era la impresión que le dio esa ropa, pero no dijo nada.
- ¡Listo, Teodore! Vamos a casa…
El doctor Wagner, al ver a Teodore, no dudó en dar el alta, luego de casi un mes, Pietro salió y respiró el mismo aire que respiraba dentro del hospital, pero este tenía algo diferente, este se sentía como la p